No todo mundo sabe en Colombia cuáles son los tres poderes del Estado. Un sencillo ejercicio de preguntas entre una muestra cualquiera, indica rápidamente que si acaso los enumeran: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, es difícil que sepan explicar de qué se ocupa cada uno de ellos y quiénes lo ejercen.
En cambio, sí que es bien sabido en el mundo entero el poder de los medios de comunicación. Aquí decimos que es el 4º poder, y hay que agregar: ¡ por fortuna!
Los ciudadanos saben perfectamente que no pocas veces la valentía de quienes dirigen y trabajan en los medios de comunicación, ha permitido descubrir asuntos delicados que sin su divulgación se habrían quedado ocultos. Inclusive no siempre se tiene que ser osado o atrevido para sacar a flote una información que se ha querido mantener tapada; en la mayoría de los casos simplemente se cumple con el deber de informar, respondiendo al derecho de los ciudadanos a ser informados, y esa es suficiente motivación para que un periodista serio haga su trabajo de manera responsable, en el marco de la ética y el equilibrio informativo.
Entiéndase que una cosa es informar y otra comentar u opinar, pero ambas están amparadas en el derecho a la libre expresión.
Sin embargo, algunas veces - en la práctica de este oficio- hasta arriesgan la vida reporteros y periodistas, por cuanto se tocan ciertos hechos que presentan reacciones insospechadas. Menos mal en Colombia todavía hay respeto por la libertad de expresión; en cambio, por desgracia, no faltan las esferas de poder en otros países, en los que se atropellan los derechos ciudadanos, hoy divulgados y mucho más conocidos que en anteriores etapas de la historia.
Nada más si nos referimos a los acontecimientos que se vienen presentando en Venezuela, podemos advertir la solidaridad de otros países y grupos de personas, unos y otros defensores de la libertad de expresión y la democracia, enterados de tales sucesos por distintos canales de divulgación. De suerte que, gracias al poder de los medios de comunicación, hoy los venezolanos están siendo escuchados, de lo contrario, estarían atravesando por peores circunstancias a las que de por sí ya padecen.
- · Los mismos miembros de la clase política no pueden ser quienes llamen a no ejercer los derechos ciudadanos. La revocatoria del mandato de un alcalde, por ejemplo, es el mecanismo democrático para que los electores digan: “Lo elegimos pero no está cumpliendo sus promesas, entonces no lo queremos como nuestro mandatario”. Es reprochable entonces que, para el caso concreto de la decisión que se tomará en las urnas este domingo 6 de abril en Bello, Antioquia, sean algunos políticos elegidos por el pueblo, quienes inviten a no acceder a ese derecho constitucional, promoviendo campañas de abstención. Esta reflexión me surge por el comentario en tal sentido, del periodista Juan Carlos Hurtado, el que encuentro muy pertinente.
- · ¿Cuándo empezaremos a escuchar las promesas de campaña esperadas, las que queremos concretas y precisas, por parte de los candidatos a la Presidencia de Colombia? Estamos a menos de dos meses del 25 de mayo, fecha en la cual los colombianos elegiremos a nuestro primer mandatario y aún no podemos decir con precisión cuál programa de gobierno nos conviene más para superar, por lo menos en parte, algunos de los tantos conflictos y problemas que nos agobian. Esperemos los debates en los medios de comunicación porque tal vez ahí nos den luces para tomar la decisión ya que hasta el momento no podemos decir que hay claridad programática.
- Es una lástima que sigamos siendo tan sectarios, o ignorantes, que no se quiera aceptar la intención plasmada en un lema –que es una aspiración- pretendiendo que se asuma como una afirmación. ¿O será más bien que se quiere confundir a la comunidad motivados por la parcialidad a la hora de opinar con total mala intención?
“Antioquia la más Educada” es el lema de una Administración que cree en el poder de la educación para conseguir la igualdad de oportunidades; así que por ello prioriza el tema para que sea transversal a toda su gestión. Por coincidencia –o porque se adelantó la visión de quien está seguro de que en la Educación está la prevención de muchos males de nuestra sociedad- los resultados de las pruebas Pisa que se publicaron esta semana en Londres, confirman el valor y atención que debemos prestarle a la Educación.
Tales pruebas señalan serias falencias de los estudiantes que nos representaron allí; como quien dice, mientas el mandatario de los antioqueños nos recuerda todos los días con su lema de gobierno, que debemos aspirar a que Antioquia sea la más educada, y él trabaje en ese sentido, los jóvenes colombianos ocupan el último puesto entre 44 países en las pruebas Pisa, examen que evalúa a los muchachos escolarizados, de todo el mundo. (Esta es una prueba realizada por la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico,OCDE.
Y lo que es peor, tras los resultados conocidos, cuando cobra mayor sentido el lema cuestionado, no entienden, o no quieren entender, lo que se pretende priorizando la Educación y la importancia de trabajar todos en busca de ese objetivo. Muy irresponsables se me hacen aquellos que reiteran sus freses flojas y simplistas con el ánimo de echar culpas en donde no las hay. En el tema educativo, con toda su complejidad, como en el tema ambiental con todas sus variables de análisis, el asunto no es criticar por criticar y “fregar” a una persona, sino aportar positivamente cada uno desde donde nos corresponde.