Terminaron las actividades de rescate de los cuerpos de los mineros atrapados como consecuencia de la perforación de una “bomba de agua” que inundó el fondo de la mina de carbón La Cancha, en Amagà. Según fuentes oficiales, los mineros estaban amparados bajo el régimen de seguridad social que es debido, más la explotación parece que no atendía estrictamente la reglamentación de seguridad para las actividades de extracción.
No se conoce aún, entonces, qué pudo haber fallado en el caso específico de La Cancha, pues la seguridad en el trabajo minero tiene que ver con los recursos humanos y técnicos, la aireación u oxigenación, entradas y salidas, tecnología eléctrica, mecánica, en fin, cualquier descuido puede ser fatal. Un doloroso episodio entre los tantos que han ocurrido en Antioquia y el país, a raíz de distintos percances al interior de los socavones.
Lastimosamente esperamos que sucedan tragedias para profundizar en temas que deben ser tratados con regularidad para atender reflexiones muy sabias; como las expresadas esta mañana en Caracol Radio, en el programa “El personaje de la semana” que dirige y conduce con tanto acierto Juan Guillermo Montoya.
El periodista entrevistó al Ingeniero de Minas Jorge Martín Molina Escobar, quien aclaró aspectos muy importantes pero que no pocas veces son manejados con ligereza en momentos críticos. Llama la atención cómo se especula sobre temas tan delicados como por ejemplo, las causas de la accidentalidad en las minas, y se habla de legalidad e ilegalidad muy a la ligera, sin la investigación y el rigor necesarios para informar y a la vez educar y formar, responsabilidades de los periodistas que con mucha frecuencia olvidamos. En temas sensibles no es permitido alejarnos de la certeza, indispensable característica para cumplir con nuestra labor debidamente.
Estamos recurriendo a cualquier fuente al calor del hecho; en cambio Caracol, a través de uno de sus mejores comunicadores profesionales, Juan Guillermo Montoya, invitó hoy para nosotros los oyentes, a un experto, el docente de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Medellín Molina Escobar, quien no es la primera vez que hace precisiones de mucha importancia sobre la seguridad del trabajo minero, la normatividad y su observancia al interior de los socavones, pero que no siempre ha sido oído como corresponde a empresarios, capataces y trabajadores que intervienen de alguna manera en el proceso de extracción minera.
Decía el Ingeniero Jorge Martín Molina, que en Colombia hay una muy buena normatividad para que las actividades de explotación minera sean seguras pero que no se cumple juiciosamente, bien sea por parte de los empresarios o bien por parte de los trabajadores; dice también que no es el tema de legalidad o ilegalidad el componente que lleva a la alta accidentalidad en las minas pues las descgracias ocurren en unas y otras excavaciones.
El asunto entonces, concluimos los oyentes, es de cumplimiento y respeto por las directrices de las autoridades ambientales y mineras, de ahí que si la normatividad es desestimada, deben cerrar temporal o definitivamente algunas minas porque se trasgreden la ley y la norma –que para eso somos dizque “muy vivos”- entonces ¿por qué culpar siempre al Estado?
Dice también el Ingeniero Molina, que lo esencial de los problemas mineros no es en últimas la normatividad existente, y la solución no es cambiarla, se trata de cumplirla y respetarla: autoridades, empresarios de la minería y mineros.
La reglamentación minera está contemplada en decretos como el 1335 de 1987 y el 2222 del 93, para seguridad en labores subterráneas y a campo abierto; existen casi 400 artículos relacionados con el tema, aclara el profesor Jorge Martín, regulación que si bien puede mejorarse, está bien concebida y desarrollada.
Vale la pena señalar, cómo en la Revista Ambiental El Reto, fundada y dirigida por el periodista Juan Guillermo Cardona, de reconocida seriedad investigativa para su información, se ha llamado la atención sobre diversos contenidos relacionados con su especialidad, el medio ambiente, y a pesar de ello se desatienden sus adevertencias; algo inexplicable en lo que caen sectores privados y públicos, al igual que comunidades e individuos, ignorando la responsabilidad que nos cabe a todos con el Planeta y la protección de la vida, tanto de colectivos como de cada persona en particular.