No somos pocos los esperanzados en que la próxima administración de Medellín, rompa con algunas prácticas politiqueras que,
en ciertos casos más en otros menos, no son aceptadas por la opinión pública y
con sobrada razón.
En la última campaña
electoral, la que finalizó el 25 de octubre con la elección como nuevo alcalde de
la capital antioqueña del ingeniero Federico Gutiérrez, se observaron estrategias
que presagiaban vientos renovadores.
En el lenguaje mismo
empleado para la construcción del discurso y las piezas propagandísticas, la escogencia de los escenarios de acercamiento
a potenciales electores, incluyendo la definición de tácticas comunicacionales
novedosas, fueron evidentes las ganas de modernizar aquellos estándares gastados
de gobernantes que cansaron a los gobernados e hicieron perder toda
credibilidad, hasta el punto que ya la ciudadanía no acepta ni siquiera lo que
es bueno a largo plazo para una urbe como Medellín, pues la desconfianza impide
analizar con cabeza fría y objetividad los proyectos de ciudad.
Arranca una administración en
el 2016 de muchas expectativas para los ciudadanos de Medellín. Obviamente se
espera que, si Gutiérrez hizo una
campaña fresca, más espontanea que rigurosa, y decididamente nada convencional;
también su estilo de gobierno siga la misma línea. De ahí que se acepte que
nombre a sus amigos de siempre en los cargos que él más que nadie sabe que pueden ser competentes.
Cae bien el saber que no serán
nombrados en cuotas burocráticas - dada la independencia que “Fico” Gutiérrez reitera- candidatos presentados por equipos políticos
para que el nuevo mandatario responda a favores de campaña. Esto imprime credibilidad
y devuelve la confianza que se perdió hace años en la clase política tradicional.
Vamos a ver si es verdad que
con ganas de hacer las cosas bien, contando con el apoyo de buena parte de la
clase dirigente empresarial, el apoyo de la ciudadanía y rodeándose de gente
nueva -salvo excepciones que las habrá- y académicamente mejor preparada, se logra un mandato
más cercano e igualmente sincronizado con lo que las mayorías necesitan.
Retomar una gestión que
atienda a prioridades sociales por encima de infraestructura y desarrollo urbanístico
- lo que caracterizó el estilo del exalcalde Alonso Salazar- es lo que se espera de Federico Gutiérrez si nos
atenemos al contenido de su comunicación verbal y no verbal, posturas ideológicas y equipo de campaña.