Lo
reitero (pues hace varios meses opiné igual) Aníbal Gaviria el Alcalde de
Medellín le cumplió a la ciudad en muchos aspectos, no fue inferior a sus
deberes y mostró su habilidad gerencial para el manejo de lo público. No todo lo suyo son aciertos, como cualquier
mandatario, por él mismo o por alguien del equipo de inmediatos colaboradores,
comete errores.
Creo
que en materia de movilidad se rajó y se me hace que desde el primer día de su
administración, cuando nombró al Secretario de ese asunto, un político de
buenas pues varias veces ha resultado premiado con altos cargos en la
burocracia local, estábamos destinados a sufrir el estrés que genera el tráfico
vehicular en Medellín.
¿Quién
duda de que todo gobernante trabaja en su mandato? eso es indiscutible; pero no
todos se atreven a comprometerse con grandes realizaciones. ¿Por qué? porque son
muy cómodos y del poder solo les gustan los gloriosos, lo que no presenta
tropiezos. Por su parte los que se empecinan en sacar adelante grandes promesas,
precisamente son aquellos que encuentran mayor oposición y menos aceptación.
Las
últimas administraciones de la capital antioqueña han enfrentado duros
opositores, lo que confirma que son los “Dios me lleve y Dios me traiga” los
que menos contradictores consiguen. Gaviria Correa puede en cambio, a mi modo
de ver, entregar el cargo con la satisfacción del deber cumplido. No la tuvo
fácil, pero entre compromisos políticos y oposición, se fue defendiendo y hay
resultados positivos.
Ahora
la gran expectativa se centra en cuáles serán las decisiones del alcalde
electo, Federico Gutiérrez, en cuanto a la conformación de su gabinete.
Particularmente tengo mis propios intereses y en ellos hay una prioridad: quiero
un Secretario de Movilidad estudioso, conocedor, de trayectoria en el tema y de
criterio firme. Ese cuento de que un buen administrador lo es en cualquier
cargo, cuando del manejo de lo público se trata, no me convence.
Hay
dependencias muy técnicas que exigen habilidades específicas y vastos conocimientos;
eso de ir aprendiendo mientras se ostenta el cargo, se me hace una falta de respeto con la ciudadanía,
un atrevimiento muy censurable que nos hemos soportado toda la vida ignorando
el daño que nos hacemos a nosotros mismos como parte de un colectivo que para
el caso somos los gobernados, y deberíamos hacer valer unos derechos
elementales que adquirimos cuando elegimos al gobernante.
La
indisciplina de los conductores de todo tipo de vehículos - especialmente de los
motociclistas - la agresividad en las vías,
la falta de respeto por normas y señales, y la alta ocurrencia de accidentes
fatales, anuncian el crecimiento de un caos que se volverá incontrolable.