Es evidente que en materia política los colombianos no
tenemos mucha formación y eso nos hace más vulnerable ante las manipulaciones ideológicas que han funcionado
por siempre y siguen siendo muy útiles, especialmente en campaña, para acceder
al poder.
Ahora, reforzados en las redes sociales, los mensajes tendenciosos terminan por hacer creer a los ingenuos
electores (o apáticos votantes) que sus posturas ácidas en contra de este o
aquel, son el resultado de serios y concienzudos análisis, y que tales
comentarios obedecen a revelaciones completamente creíbles.
En tal sentido, más tardaron en anunciar la “escandalosa”
coalición Robledo-Claudia López-Fajardo, que en aparecer comentarios alevosos, así
como las agresiones verbales producto del sectarismo, o del temor a ser “desbancados”
por la “extraña” alianza.
Obviamente son más los comentarios insidiosos por parte de “desconocidos”, que de contrincantes que puedan sentirse “amenazados”
en sus aspiraciones. Todavía hay quienes ignoran que una alianza fundamentada
en similares principios ideológicos, o
en proyectos políticos acordados para un mismo objetivo es una estrategia válida
que, al echar mano de ella, se constituye en la posible salvación de una
propuesta estructurada conjuntamente.
Si Vargas Lleras se decidió por firmas para que entren a su
campaña los del Partido de la U que bien pueden hacerlo pues no tendrán
candidato propio a las presidenciales de 2018, además entendiendo que los
militantes de la U se identificaron desde sus inicios con un proyecto de derecha
que hizo transito al CD, pues entonces
se le llegó la hora al Partido Cambio Radical de proyectarse con el
acompañamiento, al igual que de la U, por
los seguidores del ex presidente Uribe, a
quienes los vemos no muy lejos de una alianza cobijada en las toldas “varguistas”; de
esa manera, todos quedarán aglutinados en torno a la
ideología comprometida, o por lo menos entusiasta, con los principios de la derecha.
Por lo demás, el centro derecha, hoy representado en el
pre-candidato Iván Duque, a quien finalmente le tocará -después de ser proclamado
el candidato definitivo del CD- plegarse a Vargas Lleras y esperar unos añitos
que le pueden sentar muy bien.
El Partido Liberal por su parte, enredado en vanidades, cuando Humberto De La Calle
es su mejor carta. El Partido Conservador, por lo demás, hace rato perdió su vocación de poder, al fin
y al cabo se sienten cómodos en el CD. Los que hoy ostentan curules por esta colectividad,
son casi todos más bien “desteñidos”.
El centro izquierda se alió con la izquierda para consolidar
un proyecto único fundamentado en principios que comparten. Dejemos que
planteen su propuesta colectiva y que definan más adelante el nombre señalado
para defender lo acordado por el Partido
Verde, el Polo Democrático Alternativo y Sergio Fajardo, que no pertenece a ningún
partido.
En resumen, pongámonos en la tarea de analizar juiciosamente
programas y proyectos concretos de aspirantes y candidatos, para que por fin empecemos
a votar a conciencia, y comentar en redes con criterio propio.