lunes, 18 de septiembre de 2017

ALIANZAS POLÍTICAS: ESTRATEGIA INCOMPRENDIDA

Es evidente que en materia política los colombianos no tenemos mucha formación y eso nos hace más vulnerable ante las  manipulaciones ideológicas que han funcionado por siempre y siguen siendo muy útiles, especialmente en campaña, para acceder al poder.

Ahora, reforzados en las  redes sociales, los mensajes tendenciosos  terminan por hacer creer a los ingenuos electores (o apáticos votantes) que sus posturas ácidas en contra de este o aquel, son el resultado de serios y concienzudos análisis, y que tales comentarios obedecen a revelaciones completamente creíbles.

En tal sentido, más tardaron en anunciar la “escandalosa” coalición Robledo-Claudia López-Fajardo, que en aparecer comentarios alevosos, así como las agresiones verbales producto del sectarismo, o del temor a ser “desbancados” por la “extraña” alianza.

Obviamente son más los comentarios insidiosos  por parte de “desconocidos”,  que de contrincantes que puedan sentirse “amenazados” en sus aspiraciones. Todavía hay quienes ignoran que una alianza fundamentada en  similares principios ideológicos, o en proyectos políticos acordados para un mismo objetivo es una estrategia válida que, al  echar mano de ella,  se constituye en la posible salvación de una propuesta  estructurada conjuntamente.

Si Vargas Lleras se decidió por firmas para que entren a su campaña los del Partido de la U que bien pueden hacerlo pues no tendrán candidato propio a las presidenciales de 2018, además entendiendo que los militantes de la U se identificaron desde sus inicios con un proyecto de derecha  que hizo transito al CD, pues entonces se le llegó la hora al Partido Cambio Radical de proyectarse con el acompañamiento,  al igual que de la U, por los seguidores  del ex presidente Uribe, a quienes  los vemos no muy lejos de una  alianza cobijada en las toldas “varguistas”; de esa manera, todos quedarán aglutinados  en torno a   la ideología comprometida, o por lo menos entusiasta, con los principios de la derecha.

Por lo demás, el  centro derecha, hoy representado en el pre-candidato Iván Duque, a quien finalmente le tocará -después de ser proclamado el candidato definitivo del CD- plegarse a Vargas Lleras y esperar unos añitos que le pueden sentar muy bien.

El Partido Liberal por su parte,  enredado en vanidades, cuando Humberto De La Calle es su mejor carta. El Partido Conservador, por lo demás,  hace rato perdió su vocación de poder, al fin y al cabo se sienten cómodos en el CD. Los que hoy ostentan curules por esta colectividad, son casi todos más bien “desteñidos”.

El centro izquierda se alió con la izquierda para consolidar un proyecto único fundamentado en principios que comparten. Dejemos que planteen su propuesta colectiva y que definan más adelante el nombre señalado para defender lo acordado por el  Partido Verde, el Polo Democrático Alternativo y  Sergio Fajardo, que no pertenece a ningún partido.


En resumen, pongámonos en la tarea de analizar juiciosamente programas y proyectos concretos de aspirantes y candidatos, para que por fin empecemos a votar a conciencia, y comentar en redes con criterio propio.