Con
el asunto de los percances en la mega obra Hidroeléctrica Ituango, ahora si
cabe decir que, casi literalmente, se ha pescado en río revuelto.
Pecar
por ignorancia es hasta perdonable. Se viene demostrando desde abril de 2018
que resultamos muchos colombianos creyéndonos ingenieros de alta calificaciones
a la hora de lanzar hipótesis; pero mucho peor -y esto sí parece más bien mala
leche- algunas figuras públicas aparecieron exigiendo que de inmediato se
dieran nombres de los culpables cuyas decisiones ocasionaron la contingencia el
28 de abril de 2018, cuando se produjo un taponamiento en la Galería Auxiliar
de Desviación (GAD).
Tal
atrevimiento llegó hasta el punto de mencionar nombres precisos y fechas de
momentos administrativos, con una ligereza pasmosa. Luego, y para completar el
escenario de desconcierto, al que se le fue sumando desconfianza, se lanzaron
voces destempladas exigiendo “la verdad”, como si se tratara así no
mas de una cañería que se tapó y la causa se pudiera descubrir con explorar un
poco y sacar basura.
No
faltaron entonces los “vivos” de todos los estratos que se dieron a la tarea de
capitalizar la situación tirando la cuerda a su favor, sin contemplación alguna,
para objetivos puramente personales. Y esto persiste.
EPM,
por su parte, en cabeza de su gerente general, se mantuvo, como corresponde en
esos casos, imperturbable, centrado y concentrado en sus deberes y prioridades;
mientras tanto, quienes se consideran -o están- directa o indirectamente
relacionados con la hidroeléctrica, su construcción, control o seguimiento, por
una u otra razón, dijeron e hicieron cuanto se les ocurrió (sanamente o
perversamente) de acuerdo con sus intereses u objetivos.
Entre
tanto, EPM contrató a Skava Consulting (SKAVA) para realizar el estudio de
causa raíz física del taponamiento de la Galería Auxiliar de Desviación (GAD). Este ha concluido y se ha publicado en su
totalidad. Del resumen ejecutivo, extraemos algunos apartes:
“El trabajo hecho en este
estudio ha permitido evaluar múltiples hipótesis, descartando muchas de ellas.
Finalmente, se ha determinado la causa raíz física probable y los factores que
probablemente contribuyeron al colapso de la GAD, lo cual permite explicar
adecuadamente la secuencia de eventos que habrían llevado a la obstrucción de
esta, en abril de 2018”. Se
infiere de este párrafo que las probables causas de la contingencia son varias
y se sucedieron por distintos motivos que, uno tras otro, llevaron al
taponamiento.
“La
causa física probable que inició el colapso sería la erosión. Esta fue
progresiva en una zona donde se conjugan la presencia de discontinuidades
geológicas (cizalla) a nivel del piso y el sector de mayor potencial erosivo
del agua, inmediatamente después de la curva”. Erosión ¿qué es en términos generales? Es
un proceso que se da cuando las rocas y
el suelo se van desprendiendo de la superficie.
Más estrictamente: “La erosión es el desgaste que se produce en
la superficie de
un cuerpo por
la acción de agentes externos (como el viento o el agua) o por la fricción
continua de otros cuerpos”.
“El túnel, en el sector
donde se presentó el colapso, estuvo sometido a distintos tipos de regímenes de
flujo en un corto periodo de tiempo. Fluctuó entre flujo libre, en transición y
presión más de una vez en pocos días. Dicho comportamiento contribuye a un daño
acelerado en la capacidad estructural del túnel y el macizo rocoso circundante.
Posteriormente el túnel entra en presión, esta presenta una considerable
variabilidad en los días previos al colapso. Estas variaciones en la presión
interna también contribuyeron a debilitar el macizo rocoso en la zona
colindante al sitio donde se inició el proceso erosivo”.
Podría
decirse que quizá hubo fallas adjudicables al diseño o a la construcción, claro
que sí, pero de ahí a asegurar enfáticamente que hubo una decisión determinante
y única que permita señalar el “culpable” y que por lo demás, se le estuvo
mintiendo a la ciudadanía, es inadmisible.
Otro
párrafo bastante preciso: “Posteriormente
el túnel entra en presión, esta presenta una considerable variabilidad en los
días previos al colapso. Estas variaciones en la presión interna también
contribuyeron a debilitar el macizo rocoso en la zona colindante al sitio donde
se inició el proceso erosivo”.
Recuperar
la confianza en la obra, creer en nuestra ingeniería, apoyar la dirigencia que
busca generar desarrollo aprovechando las fortalezas que nos acompañan, delegar
en quienes nos ganan en experiencia y saberes, seguramente es más conveniente
para todos y particularmente para el futuro de Colombia, que dejarnos llevar
por pretensiones personales.
(Publicado el 3 de marzo de 2019 en El Reverbero de Juan Paz)