martes, 14 de octubre de 2025
No cualquiera es un líder político
Por Claudia Posada
Teniendo claro que la clase política, con sus figuras más representativas o visibles,
los supuestos lideres que ante la opinión pública son más escuchados o al menos
creemos que nos representan como ciudadanos en la democracia ( no
participativa sino representativa) colombiana; hartos de manipulaciones mediáticas
y estrategias que nos tienen en una polarización engañosa que no pertenece
solamente a Colombia pues se padece en muchísimos países del mundo de hoy,
voy a dejar de lado mis opiniones y les presentaré lo que absolutamente todo
encontré en la IA , partiendo de mis preguntas a la tecnología que nos rodea sin
manera de zafarnos ya de ella, alimentada por algoritmos (variables de entrada
que le entregan los “Programadores, científicos de datos, lingüistas, diseñadores y
especialistas en ética colaboran desde la fase de diseño hasta la implementación
de los sistemas”) de los que se nutre IA:
Arranqué preguntando a IA cuáles son las características de un líder político y esto
me respondió: “Un excelente líder político reúne una combinación de valores,
habilidades y actitudes que le permiten servir al bien común y mantener la
confianza de la ciudadanía. Algunas características clave son”:
1. Visión clara y estratégica
o Tiene un proyecto de país o comunidad a largo plazo.
o Sabe comunicar esa visión y motivar a otros a trabajar en ella.
2. Integridad y ética
o Actúa con honestidad, transparencia y coherencia.
o No utiliza el poder en beneficio propio, sino para el bien colectivo.
3. Capacidad de comunicación
o Expresa ideas con claridad, empatía y convicción.
o Escucha activamente a la gente, no solo habla.
4. Empatía y cercanía con la ciudadanía
o Comprende las necesidades reales de la población.
o Se mantiene accesible y sensible a las diferentes realidades
sociales.
5. Toma de decisiones responsable
o Sabe analizar información compleja y tomar decisiones firmes,
aunque sean difíciles.
o Evalúa riesgos y consecuencias antes de actuar.
6. Liderazgo inspirador y capacidad de unir
o Promueve la cooperación entre distintos sectores e ideologías.
o Busca puntos en común más que divisiones.
7. Conocimiento y preparación
o Domina temas de política, economía, historia y contexto
internacional.
o Se asesora de expertos y valora la evidencia científica.
8. Valentía y resiliencia
o Afronta crisis y presiones con serenidad.
o Se recupera rápido de los fracasos o ataques, sin perder la dirección.
9. Compromiso con la justicia social
o Defiende la igualdad de oportunidades y protege a los sectores más
vulnerables.
o Promueve políticas inclusivas y sostenibles.
10. Capacidad de formar equipos
o No gobierna solo: sabe delegar, rodearse de gente competente y
motivar a su equipo.
“En resumen: un gran líder político no se mide solo por el poder que alcanza, sino
por la confianza que genera, la justicia de sus decisiones y el legado positivo que
deja en su sociedad”.
Muy colaborativa, la IA me sugirió ¿Quieres que te arme un cuadro comparativo
entre un líder político excelente y uno deficiente, para ver mejor las diferencias?
Obviamente le dije que sí: “Perfecto. Aquí tienes un cuadro comparativo claro
entre un líder político excelente y uno deficiente”:
Aspecto Líder político excelente Líder político deficiente
Visión Tiene un proyecto claro y a
largo plazo para el bien común.
Carece de plan; improvisa o
gobierna solo para intereses inmediatos.
Ética e
integridad Actúa con honestidad,
transparencia y coherencia.
Usa el poder para su beneficio
personal o el de su círculo
cercano.
Comunicación Escucha, dialoga y transmite
ideas con claridad y empatía.
Manipula, miente o evita
responder; no escucha a la
ciudadanía.
Relación con la
gente
Se mantiene cercano, entiende
las necesidades reales y
gobierna para todos.
Se aleja de la ciudadanía,
gobierna para unos pocos o crea
divisiones.
Toma de decisiones
Analiza, consulta y decide con
responsabilidad, aunque
implique costos políticos.
Decide de manera impulsiva,
populista o sin considerar
consecuencias.
Trabajo en
equipo
Se rodea de expertos, delega y
reconoce el mérito.
Se rodea de incondicionales, no
acepta críticas ni comparte
responsabilidades.
Justicia social Promueve igualdad de
oportunidades e inclusión.
Favorece a grupos privilegiados
y margina a sectores
vulnerables.
Gestión de
crisis
Enfrenta los problemas con
valentía, serenidad y
soluciones.
Evita responsabilidades, culpar
a otros o minimiza los
problemas.
Sí, ahí tenemos el ideal de los lideres políticos que quisiéramos y aunque no
podemos esperar tener muchos entre nosotros, sí desearíamos encontrar unos
que se acerquen a las esferas de poder y decisiones con la intención de tener y
conservar al menos algunas de las características cercanas a la excelencia.
Infortunadamente cada vez nos decepcionamos más. La lista de políticos
deficientes es larga, y lo peor es que tiende a crecer; todos los días de descubren
chanchullos, embuchados, y se destapan ollas podridas en donde menos se cree.
Si bien no perdemos la esperanza de encontrarnos a los realmente buenos, por
escasos que sean, como ciudadanos observando el inicio de campañas
electorales para el próximo Congreso, lo mismo que para presidente de los
colombianos en momentos que se avecinan decisivos para el país dadas las
condiciones tanto internas como en el entorno internacional, nos vendría bien
hacer lo máximo que podemos: votar, y está en nuestras manos, analizar
nombres y figuras que al menos por sus posturas, lenguaje y capacidad de
escucha nos genere mayor confianza, credibilidad y empatía. Afortunadamente
hemos aprendido algo por la experiencia en decepciones acumuladas, aprendimos
a desconfiar de los discursos maliciosos que tienen sentados en las curules del
Congreso a un montón de repitentes, y también a nuevos que “favorecen a grupos
privilegiados y marginan a sectores vulnerables”, como lo señala IA en las
características, entre otras, de los lideres deficientes. Ah, y para elegir al próximo
presidente de Colombia sí que vamos a tener que abrir los ojos y serenar la
mente.
A la IA le faltó una característica muy importante de observar en candidatos para
repetir: Cuidado con los que trabajan para los lobistas. “Un lobista es
un profesional que busca influir en las decisiones de las autoridades públicas y en
la formulación de políticas, leyes y programas, representando los intereses
específicos de una empresa, organización o colectivo. Esta actividad, también
llamada lobby o cabildeo, implica una negociación y una persuasión para que los
legisladores o funcionarios apoyen o rechacen determinadas iniciativas”. A la hora
de apoyar, reformar o enterrar leyes, se conoce a los que les sirven a los lobistas.