miércoles, 25 de julio de 2012

CINCUENTA AÑOS DE PERIODISMO EN ANTIOQUIA


En la celebración de los 50 años del CIPA- Circulo de Periodistas y Comunicadores Sociales de Antioquia- nos trajeron para una de las conferencias en el marco de la jornada académica que organizó este importante gremio periodístico, al abogado, poeta, escritor y periodista Otto Morales Benítez; qué delicia fue escucharle su voz, sus palabras sabias, sus frases evocando aquel periodismo de su época en El Colombiano. Al referirse con tanto respeto y admiración al Dr. Fernando Gómez Martínez, uno quisiera que algunos periodistas entendieran eso de la responsabilidad de este oficio, su papel en el campo de la política, sin sectarismos y sin pretender ser los protagonistas -como quieren serlo algunos colegas hoy- cuando realmente el protagonismo les pertenece a la democracia y al periodismo como herramienta de ésta.

El Dr. Morales Benítez dedicó un párrafo de su exposición al hoy Presidente del CIPA, Periodista y Abogado Azael Carvajal, y en él exaltó sus cualidades, méritos innegables.

Al CIPA pueden pertenecer periodistas y también comunicadores sociales, y está así en su sigla explicito porque alguna vez, hace años, al interior del gremio, se dio la discusión  que concluyó  diferenciando a los unos de los otros: Todo comunicador social es periodista, más no todo periodista es comunicador social. 

Los primeros ejercen el oficio informativo y todo lo demás relacionado con la noticia,  estos trabajan, generalmente,  en los medios o en oficinas de prensa,  algunos de ellos son egresados de las facultades de periodismo e inclusive se formaron en otras disciplinas (como el reconocido “Pirry”  que es zootecnista)  mientras otros, en algún momento de sus vidas, se metieron al oficio por puro gusto o por casualidad y se han hecho a punta de experiencia. Los comunicadores sociales por su parte, obtuvieron ese titulo, el de Comunicador Social, en una universidad, la que los acredita para ejercer el periodismo como una de las ramas de la comunicación, además de otras actividades que exigen preparación académica. 

Entre los unos y los otros los hay –como en todo oficio- buenos, regulares, malos y pésimos. ¿Cuáles son los buenos? Los que dimensionan la inmensa responsabilidad de un oficio que construye la historia día a día, que compromete a toda la sociedad, que influye masivamente en el direccionamiento de cualquier tema y que no permite manoseos amañados porque siempre riñen con la verdad y la ética.

(Al encontrarnos en la conferencia del Dr. Otto Morales con los profesores José Jaramillo Alzate  y Jaime Mercado,  a quienes conocimos en la Facultad de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Antioquia, y con el exalcalde de Medellín Evelio Ramírez Martínez, reafirmamos –observándolos a ellos tres y al Dr. Morales Benítez-  la tesis de mi abuela: “se va  envejeciendo con la misma dignidad y pulcritud con la que se haya vivido”).