jueves, 3 de octubre de 2013

ME ATERRAN LOS "VIVOS"

La actitud colérica de los muchachos que en gavilla cometen actos vandálicos en inmediaciones   de los estadios es reflejo de una sociedad agresiva, irritada, belicosa, impulsada por diversas razones, de distinto orden, pero particularmente atizada por posturas muy similares, –en cuanto a la ofensiva- individuales, cuya arma no es la piedra sino la lengua.

En jóvenes, muchos de ellos drogadictos, nacidos y criados en medios agresores, tales comportamientos hasta se entienden, no se aceptan ni se justifican, pero se llegan a comprender porque son muchachos vulnerables frente a las motivaciones que impulsan a la perversidad. Pero cuando se trata dizque de gente educada, rodeada de satisfacciones, plenamente consciente de lo que es el respeto, la tolerancia y las buenas costumbres, y hasta pertenecientes a clases privilegiadas  –así hayan llegado a ellas no precisamente por “cuna”-  en donde se codean inclusive con la diplomacia, (lo que  hace pensar  que algo han aprendido de su finura y sutilezas) ahí si es imperdonable, reprochable, inaceptable y nada comprensible que tales “personalidades” manejen un lenguaje tan provocador y camorrista.

Las piedras lanzadas por los   revoltosos, parecen panes dulces de Navidad si las comparamos con las frases disonantes de algunos que aspiran llegar a corporaciones públicas.

Hace ya algunas décadas los hombres de la vida política colombiana empezaron a implantar la desatinada moda de enfrentarse a sus  contradictores  con agresiones verbales que antes no trascendían pues no eran tan públicas como hoy en día cuando los avances tecnológicos en materia de telecomunicaciones permiten responderse de una y participar a todo tipo de colectivos sociales de sus altanerías,  y entonces se ponen en evidencia mensajes escritos con la cabeza caliente  –aprendizajes que son una herencia más de  las tantas y pésimas copiadas  de los narcos por individuos de todas las clases y condiciones- dando un ejemplo bárbaro a la juventud,  permeable como una esponja.

Me encantaron las declaraciones de la historiadora Diana Uribe en Medellín con relación a la búsqueda de la paz; quedé maravillada con su respuesta optimista e inteligente cuando les dijo a los periodistas que si algunos buscaron votos con la guerra porqué ahora otros no los pueden buscar con la paz. Ella, que si sabe de qué habla dijo que, esta es una oportunidad única para los colombianos y fue enfática en señalar que 60 años de guerrilla no se resuelven en pocos meses.

Lo más triste de todo es que aquellos que más critican el proceso de paz que adelanta Santos - sólo para mantener el caos y la insatisfacción para provecho propio-  son quienes  más conocen de las limitaciones y tropiezos que rodean tan complicados  procesos, pero como sus intereses son mezquinos estimulan y orquestan descontento en los colectivos que les copian.

·         Varias imprecisiones –a mi modo de ver- en la columna reciente de “Juan Guerra” con respecto al Diputado Rodrigo Mendoza Vega: (Transcribo el aparte)

“SERÁ QUE INSISTE?

El Consejo de Estado admitió la demanda de pérdida de investidura interpuesta contra el presidente de la cámara de representantes, Hernán Penagos, porque cuando fue elegido era todavía diputado en ejercicio ya que no renunció a su curul en la asamblea de Caldas.

A esa eventualidad pudo estar enfrentado el diputado de Antioquia, Rodrigo Mendoza Vega, quien también – en el colmo del descaro – aspiró en las últimas elecciones a la cámara sin haber renunciado como debió haberlo hecho, a su escaño en la asamblea departamental.

Menos mal que resultó quemado y se fue a la burocracia de la contraloría nacional,  de la cual regresó a la asamblea para reemplazar a uno de sus colegas que se retiró.

Mendoza Vega está en las mismas condiciones que hace cuatro años, es decir en la asamblea, con ganas de cámara. Será que renuncia a su curul o se hará nuevamente el vivo: me lanzo y si salgo, bien; si no, regreso a la asamblea. La sabiduría insta a omar atenta nota del caso de Hernán Penagos”.

   1.   Hace ya varias semanas los medios  de comunicación locales más escuchados y leídos en materia política,  informaron que el diputado Rodrigo Mendoza Vega no aspira a la Cámara, y expresaron claramente que por el Partido de la “U”, equipo  del Senador Germán Hoyos, aspira  el Dr. León Darío Ramírez, a quien Mendoza le prestará todo el apoyo y colaboración.

    2.   Interpreto (yo) la frase: “Menos mal que resultó quemado y se fue a la burocracia de la contraloría nacional,…” como un halago, pues el papel de Mendoza en la Contraloría General de Medellín (No en la Nacional como se señala erróneamente en el comentario que trascribí) fue tan interesante, especialmente para él, que siempre se refiere a esos meses en el Ente de control como una de las experiencias laborales  más importantes para su creciente y rico aprendizaje; y es que la gran satisfacción de Mendoza se fundamenta en aportar a la vida pública su riqueza intelectual, lograda con mucha dedicación, sacrificios y méritos propios, fortalezas que muy pocos políticos en Antioquia pueden exhibir en su hoja de vida.


    3.  Rodrigo Mendoza no es un vivo, es un político que busca oportunidades como las buscan todos, pero él {y algunos otros, desde luego-  por medios legítimos, lícitos, de manera decente, honesta. “Vivos” los conozco, los hay por docenas en la vida pública y posan de honrados.