martes, 8 de julio de 2014

GUARDEMOS LAS PROPORCIONES

Si alguna actitud, proeza o hazaña es catalogada de acto de heroísmo, es aquella fuera de lo cotidiano o “normal”, capaz de hacer hombre o mujer del común, en donde se arriesga la propia vida por defender a otros y en la que está en clara situación de altísimo riesgo el defensor por salvar, bien sea  a  personas o animales; y, desde luego, en grado sumo está el héroe cuando se trata de  defender  la patria, este resulta ser el mayor ejemplo de heroísmo.

Así que aunque digan lo que digan, me parece absurdo, exagerado y  hasta ridículo, que los medios radiales, televisivos, presentadores y comentaristas, el domingo  pasado hayan llamado a los jugadores de nuestra tan querida y admirada –con todos los méritos deportivos y humanos- selección de fútbol,  con el adjetivo  de “Héroes”.

Pasamos de una situación de polarización política que nos tenía hartos y divididos, al terminar la segunda vuelta de las elecciones a Presidente de la República, y entramos al Mundial plenos de alegría y unidos en torno a nuestra selección;  maravillosas todas esas expresiones sanas de jolgorio –las otras rayan con la estupidez- eso es  muy positivo. La disciplina y entrega de los futbolistas nuestros en Brasil son actitudes que alientan e invitan a que las responsabilidades se tomen con seriedad y optimismo. En cambio qué inconveniente el mensaje que se da cuando son evidentes las manipulaciones perversas que observamos en algunos políticos de tanta influencia que son un pésimo ejemplo.


Las distorsiones que se observan en trabajadores de los medios de comunicación que utilizan erróneamente vocablos y  frases alegremente, sin dimensionar el poder de la palabra y el valor del lenguaje, pueden ser muy dañinas; y lo digo refiriéndome al campo deportivo y al político. Y reitero que fue  excelente el cambio de impactos mediáticos –de la campaña política al mundial, de la división a la unión- pero definitivamente guardemos las proporciones a la hora de asignar adjetivos.