lunes, 4 de agosto de 2014

¿Y DE ESTO QUÉ SIGUE?

La agresividad que se evidencia en instituciones educativas, entre compañeros de clase y de estudiantes contra profesores, es el reflejo de lo que se ve en las calles, barrios y de manera brutal al interior de las familias.
En las calles hay agresividad no solamente  cuando se presentan riñas, también cuando conductores de todo tipo de vehículos,  de servicio público y particulares, insultan a otros por nimiedades; también es un mal síntoma que se  atropellen vías, se violen normas de tránsito y se utilice tanto el pito como el acelerador para mostrar afán desmesurado e intolerante.
Entre otras cosas, en Medellín hay conductores tan descarados que parquean su carro o moto sobre la franja roja exclusiva para los buses del Metroplus, de manera que le toca esperar pacientemente a los conductores de este excelente servicio, a que aparezca el conchudo y le despeje su espacio para recoger pasajeros.
De la violencia en los barrios ni hablar, este es un tema de grandes proporciones con el que no han podido porque sus tentáculos son aterradores.
Las familias, cada vez más disfuncionales, están haciendo de la  nuestra una sociedad muy enferma, en la que niños y jóvenes llevan la peor parte.
Así las cosas, cuando uno se entera de que un padre de la Patria, supuestamente es el autor de unos twiter vergonzosos, en los que trata a otro político con palabras del más grueso calibre, le dice asqueroso y lo reta a duelo dándole la gabela de que escoja el arma para que solucionen el asunto de una vez, se pierde cualquier esperanza de ver algún día a nuestro país en paz y los espíritus desarmados.

(Publicado en www.elportaldeclaudiaposada,blogspot.com)