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Estoy casi segura de que el cuento que corre
sobre la posibilidad de que se desplace la candidatura de Alonso Salazar a la
Alcaldía de Medellín, hacia una
aspiración a la Gobernación de Antioquia en enroque con el doctor Federico
Restrepo, es un invento de los adversarios de ambos. Los rumores tienen efectos
y se deben detener a tiempo. ( A no ser que el rumor nos
guste como en la farándula).
Salazar le dijo al redactor
político de El Mundo, Nacho Mejía, que la campaña de Restrepo debería replantear la estrategia;
personalmente me sonó positivo, cierto además, y de buena fe por parte del
exalcalde. En cambio la respuesta a esa sugerencia espontánea y sincera, por
parte del fajardista que quiere ganarse
el primer cargo de Antioquia- con méritos y condiciones que los tiene
todos- la sentí como un desplante muy desentonado para el estilo del señor
Federico Restrepo. No lo oí, lo leí en alguna parte y entre comillas: “Alonso
Salazar no es mi estratega”.
Creo que no va contra la ética,
las tácticas políticas y menos contra la legislación electoral - o que lo diga
el doctor Jaime Mejía que sí es experto y con una importante publicación sobre
este tema- el que tanto Alonso Salazar
como Federico Gutiérrez apoyen al doctor
Federico Restrepo, a la vez que este último siga como hasta el momento, en
formula con el otro Federico; replanteando ciertamente su campaña e incluyendo en
el discurso político, al igual que en la estrategia comunicacional, mensajes que revelen su complacencia con la aspiración
de Salazar en sana competencia con Gutiérrez.
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La candidatura de Luis Pérez se consolida
fuertemente y es innegable que su
estrategia comunicacional es muy convincente, tiene todo el terreno ganado en
este aspecto; faltan las decisiones de los partidos pendientes por cantar su apoyo para el aval definitivo. A partir de ese momento podrá construir el discurso político para entrar a la etapa de la propaganda reglamentada,
con una potencia dura de debilitar.
Observo que les es difícil a los
seguidores de candidatos distintos al fajardismo y a miembros de los equipos de
campaña de los otros aspirantes a la Alcaldía
de Medellín, reconocer que Alonso Salazar sale ganando encuestas precisamente
en intención de voto, pues no se trata
simplemente, como quieren hacerlo creer
sus adversos, un fenómeno de recordación ya fue reciente mandatario de la capital
antioqueña. Lo cierto es que Salazar tiene reconocimiento por lo que hizo en
materia social, la intención de voto es de quienes lo ven y lo sienten cercano, comprometido y de alguna manera protector.
No es bueno para los análisis al interior de las campañas de otros candidatos,
no reconocerle tal fortaleza pues les impide
diagnosticar acertadamente a sus propios candidatos.
Salazar, dicen, está con las
gentes de la Universidad de Antioquia hacia las comunas; Fajardo con los
sectores de EAFIT hacia las lomas de El Poblado. Suena coherente.
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Insisto, hay tan
buenos candidatos a la Alcaldía de Medellín esta vez, que por ello las
alianzas necesarias para no sacrificar
propuestas que tenemos muy interesantes, se complican. No se ve entre
los aspirantes para gobernar la capital
antioqueña a ninguno del que se pueda decir “está muy perdido el pobre”.
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Sin embargo, por igual, deberían revisar en
julio sus estrategias, lo que influye totalmente en los contenidos
propagandísticos. Recordemos que la propaganda,
no pocas veces, se ha tirado en
las primeras etapas de campaña. Mensajes, procedimientos tácticos de
distribución, lenguaje, plan de medios, o
todas las anteriores, han sido falibles o errados.
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Y en mala propaganda sí que se ha botado plata.