sábado, 29 de agosto de 2015

NECIAS COMPARACIONES

Limar asperezas o controvertir en profundidad, es decir, ir  desde lo más simple por conciliar,  hasta lo más complejo por subsanar cuando hay dos posiciones en confrontación, es posible siempre y cuando se esté tratando entre personas inteligentes, de lo contrario es poco factible. ¿Con Nicolás Maduro cómo se quiere llegar a soluciones razonables?

Discrepo de  lo que muchos piensan con relación a la Ministra de Relaciones Exteriores María Ángela Holguín. En mi sentir, nuestra Canciller posee las cualidades y trayectoria  necesarias para su cargo; considero que sus posturas son sensatas y acordes con el protocolo exigente de las relaciones internacionales, máxime si se trata de superar conflictos bilaterales.

Muy distinto podemos pensar de su homóloga en Venezuela,  Delcy Rodríguez, que si bien no se trata de una mujer de escasa inteligencia, si es, sin lugar a dudas, una leal escudera de su Presidente y  no exhibe las mejores condiciones de prudencia, ponderación y  seriedad. Eso de salir a manifestar  que en su país se respetan los derechos humanos y lo evidente en la frontera es simplemente “mentiras de los medios” es el colmo de la insensatez.

Pretender que la Canciller Holguín se pronuncie en términos acalorados, incendiarios, enardecidos, hace parte del desconocimiento diplomático. Entendibles tales reacciones desde luego,  pues el dolor de Patria que nos producen las indignantes imágenes,  reveladoras a todas luces de los atropellos a los colombianos en la frontera con Venezuela, ofenden y duelen profundamente.

Los asuntos políticos, económicos y sociales que se pulsan de lado y lado son temas que para nada autorizan  la violación de los derechos humanos.

La señora María Ángela Holguín debería inspirarnos total confianza en el desempeño de  su competencia. Nuestra Canciller ostenta en su hoja de vida responsabilidades muy  importantes, para mencionar sólo algunas: Asesora del Presidente Uribe  y su  representante en Argentina entre 2008 y 2010 ( Este fue su último cargo antes de ser designada por el Presidente Juan Manuel Santos como Canciller de la República)  Holguín también ha sido Jefe de Gabinete del Vicepresidente de la República (2006 – 2008), Coordinadora del Comité de Asuntos Internacionales en la Campaña Presidencial de Álvaro Uribe Vélez (2001 – 2002), Subdirectora del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (1996), Secretaria Privada de la Procuraduría General de la Nación (1991) y Directora del Programa de Fortalecimiento de la Democracia de la Universidad de Los Andes, en 1988.

Luego de la reunión con la señora Rodríguez en Cartagena, la Dra. María Ángela pidió a Venezuela “trabajar los protocolos de deportación” y, sobre la crisis en la frontera, dijo que el cierre no es el camino para combatir los flagelos del contrabando y narcotráfico. Igualmente manifestó que mucha gente que vive en un lado de la frontera o en el otro requiere seguir movilizándose y por eso insistió en trabajar conjuntamente  por una frontera de paz y digna.  “Una frontera nueva, productiva, a la que saquemos provecho y no tengamos temores”, fueron sus palabras.

Tan absurdo como igualar a las dos cancilleres, es afirmar que Maduro y Santos son semejantes. El Presidente de los colombianos no será  la octava maravilla (Y así  en alguna columna recién iniciado  su primer mandato lo afirmé: “no es santo de mi devoción”. Y por él no voté pues en materia electoral obedezco a mi parecer y no a la fe ciega) pero creer que en sus manos vamos a terminar igual que los venezolanos con Maduro,  es de lo más irracional dicho en estos tiempos de inconformidad y desazón lógicas.

·         “Colombianadas”: Se remata rápidamente la novela basada en la obra de la santa colombiana Laura Montoya, mujer incomparable para aquella época; revolucionaria, vituperada, obstinada en su misión y muy resuelta. En cambio se sigue estirando la serie que replica la vida de Diomedes Días. A todos nos van dando gusto las programadoras de televisión,  proporcionalmente  y según la cantidad de afectos. No sé si desde la idea de la producción por parte de Caracol se definió que serían apenas 25 capítulos o si las demandas de las religiosas de Belencito influyeron en la determinación. En todo caso, las monjitas de hoy  resultaron más conservadoras que los ultra godos que tanto  atormentaron a la líder católica de aquellos tiempos. “Santa Laura Montoya, dame siquiera una milésima parte de tu serenidad y paciencia”.