viernes, 18 de mayo de 2018

EL EJERCICIO CIUDADANO DEL VOTO ¡ CUENTA ENORMEMENTE EN UNA DEMOCRACIA!

El ejercicio de la política está unido al deseo de pertenecer a las esferas de poder y decisión. Aunque indiscutiblemente, en algunos se desbordan las ansias que no son fáciles de satisfacer.

La esperanza de los buenos uribistas, es que Duque llegue a la presidencia, confiando en que él sabrá interpretar los anhelos del pueblo y también de la dirigencia. Pero Pueblo y Dirigencia van por caminos distintos.

Los petristas tienen todas las esperanzas puestas en un cambio de gobierno, porque están seguros de que con él se dará respuesta, por fin, a las necesidades del pueblo colombiano golpeado por las profundas diferencias sociales y la falta de oportunidades (Así estudien, sean disciplinados, se sacrifiquen y posean talentos, son desplazados por los hijos de los poderosos).

Duque tiene a su favor, desde luego, a la clase dominante. ¿Será capaz de conciliar los intereses de pueblo y dirigencia? Esa sería la revelación y podría quitarle el puesto de gran colombiano a su mismo jefe y mentor, pues Duque no tiene pecados, ciertos o inventados. Si llega, lo que es altamente posible ¿podrá actuar libremente? o se aferrará al poder como todos los que dicen "estar picados por la política" dizque para servir, y finalmente sirven, pero a sus propios intereses o a los de sus firmes seguidores, solamente.

Petro tiene a favor al pueblo, pero no a todos los de las clases que él dice representar (y que de alguna manera ya demostró cumplirlo). A él le votan quienes no se ha dejado confundir con falsas ideologías, son tan fieles a Petro sus seguidores, digan lo que digan de él, como lo son los de Uribe; digan lo que diga, es lo que diga Uribe.

¿Ganará el voto consciente? o se impondrán las promesas de campañas que ya han dado resultado? Por mi parte no voy a votar por ninguno de estos dos. A ambos les encuentro cualidades y defectos, ventajas y desventajas. Hice inventario de “compatibilidad de ideologías” y no resultaron ganadores para mí, ninguno de estos dos. Ya tengo resuelto el mío, también tiene ventajas y desventajas, pero pesan menos; y no me importa que me digan "botaste tu voto". Me gusta ser coherente con mi propia vida y pensamiento, o sea, dejar tranquila la conciencia.

Tenemos que darle el valor que merece nuestro voto. Yo misma me doy palmaditas en el hombro al ejercer el derecho ciudadano que me enseñaron desde temprana edad, desde antes de tener cédula para votar. Y me enorgullezco de ello.