miércoles, 30 de enero de 2019

"NI PUTAS NI SUMISAS"


Por: Claudia Posada
Fadela Amara, defensora de la igualdad, la fraternidad y el derecho a la diferencia, mujer de mucho reconocimiento en Francia, publicó en 2004 el libro “Ni putas ni sumisas”, inspirado en el movimiento cuyo lema es este mismo título.

El empoderamiento frente al tema que defiende la libertad de las mujeres y sus derechos, el que arrancó en el 2002 después de la muerte de Sohane, una chica de 18 años que se negaba a ser sumisa, asesinada por quien se creía dueño de su cuerpo así que la quemó viva, creció rápidamente.

Con ese lema tan sugestivo, se quiso visibilizar el problema que hoy es evidente en todo el mundo; para que políticos, medios e intelectuales, empezaran a mirar con seriedad y respeto, los temores de las mujeres y las consecuencias de padecer el machísimo que es expresado de distintas maneras, todas muy perjudiciales y crecientes, pues van desde los celos y la violencia intrafamiliar, hasta el feminicidio.

De Fadela Amara se asegura en Francia, España y en casi toda Europa, que ella no representa un “feminismo de urgencia o popular denunciando el machismo y la violencia masculina” y que, si bien el detonante de su liderazgo fue el asesinato de Sohane, Amara “no quiere ser, ni puta ni sumisa”.

Ahora cabe preguntarnos ¿Son las mujeres sumisas de hoy, similares a las sumisas de ayer, si es que todavía quedan? Si consideramos la sumisión a sus parejas como mansedumbre, obediencia y sometimiento, es posible que las haya, pero no será por convicción sino por miedo.

Los machistas confunden libertad e independencia con “mal comportamiento”, así que esclavizan a sus mujeres; y, en consecuencia, si estas se revelan, son violentadas.

Pero está la contraparte. Mujeres que consideran la independencia y libertad, como la practica del descontrol sexual, la trasgresión de los principios, el exhibicionismo, y finalmente la “cosificación” voluntaria del ser mujer.

¿Cuándo una mujer se “cosifica” de buena gana? Cuando su cuerpo y sometimiento se compran al igual que “cualquier cosa”.  
 
Valores como el respeto mutuo, amor propio, dignidad, generosidad compartida en las buenas y en las malas, e integridad para ser sinceros en pareja: “ni se compra ni se vende”.

¿Que si los hombres las prefieren “zorras” o sumisas? Dicen los que saben, que los millonarios prefieren las que pueden “comprar” para exhibirlas; que en cambio los pobres las quieren sumisas para esclavizarlas; pero que, a la hora de la verdad, son hechizados por quien menos lo esperaban.  Los sensatos e inteligentes las prefieren, decimos nosotras, “ni putas ni sumisas”. Aunque también los hay que caen enredados en el presumible “amor” que compran con altos “intereses”.
(Publicado en El Reverbero de Juan Paz, el domingo 27 de enero de 2019)