jueves, 31 de mayo de 2012

ROMÉO, ROMÉO, ¿DÓNDE ESTÁ LA REALIDAD?


El periodista francés Roméo Langlois dice que  tanto el Ejército como las FARC deberían seguir  llevando periodistas a las zonas de conflicto, ya que es la única forma de que se conozca la realidad que vive Colombia. La verdad es que ver, oír y leer los informes y noticias de los medios de comunicación no es suficiente para saber a ciencia cierta  lo que pasa en Colombia, debemos enriquecer los contenidos que hacen parte de la información desde fuentes de otro tipo y muy diversas para dimensionar nuestra cruel realidad, ignorada además por una inmensa mayoría de colombianos, aunque padecida por ellos mismos aterradoramente.

Qué tan válido sea que un periodista “se haga el invitado” para conseguir su objetivo periodístico no sería el punto de discusión; lo que se nos hace como raro es, por una parte,  toda esa presumible afinidad con las fuerzas ilegales en el conflicto, por otro lado, utilizar de alguna manera a la contraparte para llegar hasta donde él, parece, que otras veces  –por sus propios medios-  ha llegado, y finalmente, permitir que los insurgentes se den tremenda vitrina con lo de la entrega, si bien podría haber salido del campamento y regresado a la ciudad como supuestamente lo ha hecho en otras ocasiones.

Quienes se extrañan de que el periodista francés haya estado libre de cadenas y bien tratado, durante el tiempo que duró  su investigación para el cubrimiento del conflicto armado en Colombia, en lo que él se metió voluntariamente según se desprende de las informaciones que sostienen que Langlois   agarró hacia el lado de los guerrilleros cuando todos los demás cogieron el contrario para alejarse del peligro  - así que una retención  no creemos que haya sido-    se nos hacen como despistados, pues no podemos esperar  – y mucho menos desear- que a los periodistas, no retenidos, sino en  cumplimiento de su labor, los traten de otra forma.

Roméo Langlois afirma que “el trabajo del periodista es cubrir todos los lados del conflicto” y eso es cierto - él estaba haciendo un cubrimiento-  el asunto para analizar es el cómo se hace ese cubrimiento, porque desde luego, no lo es poniéndose –presumiblemente- del lado de quienes escudándose en la defensa del pueblo, cometen los actos más aberrantes que tantas veces han afectado a  los indefensos.

Es bien sabido que en algunos países  europeos, entre los que se encuentra Francia, hay centenares de ciudadanos simpatizantes de las guerrillas, pero  la gran mayoría de ellos no  están ni medio enterados de los intereses actuales que mueven la actividad insurgente; habrá que esperar con qué va a salir el periodista a la hora de contar lo que vivió. Veremos si sus informes señalan la realidad que vive Colombia, como lo afirma él al asegurar que estar metido entre los unos y hacer  el cubrimiento a los otros, garantiza la verdad.