Juan Luís Castro Córdoba, es, definitivamente,
una de esas personas “descrestadoras” al oírlo, no sólo porque se cree, de
manera prejuiciosa, que como hijo de la Dra. Piedad Córdoba, resultaría fiel copia, buena o mala, pero
copia de ella, sino por sus sobrados méritos propios. El joven médico siquiatra, además de ser muy
preparado académicamente, demuestra amplia claridad conceptual, sencillez, conocimiento
del país, recorrido internacional (lo cual lo hace más interesante pues no se limita
a tener una visión “parroquial” que
puede ser inconveniente) y es sumamente centrado. Con sus ventajas, frente a otros que no han gozado de tantas
oportunidades, podría ser un arrogante insoportable
como lo son algunos jóvenes delfines; Castro
Córdoba es sencillo, agradable, sereno –cosa extraña en los jóvenes pues son
más bien impetuosos- es todo novedad
positiva.
Aunque del Dr. Evelio Ramírez Martínez
se haya dicho tal vez todo tras su lamentable fallecimiento, retomo lo que
manifesté en Facebook ayer muy temprano, cuando aún no habían sido conocidas sendas comunicaciones emitidas desde la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín, para significar que coincidimos
particularmente en un adjetivo que lo describe de manera especial: decente. Y es que es cierto, porque para el Dr. Evelio los
calificativos más positivos no son palabras que se expresan luego de la muerte de
alguien de la vida pública, sino porque él Dr. Evelio fue tan decente y bueno,
como pocos en la actividad política de
hoy.
Ayer expresé esto en fb: Murió en Medellín un gran ser humano y político muy importante de Antioquia,
el Ingeniero Evelio Ramírez Martínez. El Dr. Evelio sí que le prestó grandes
servicios al país; aquí si cabe decir que fue un hombre de quien deben tomar
ejemplo los políticos de hoy: Estudioso, culto, honesto, sereno, respetuoso.
Jamás él habría sido capaz de hacer cosas como la gran mayoría de los políticos
de hoy, ni siquiera alzar la voz con esa arrogancia común en tantos de hoy en
día que dan un pésimo ejemplo a la comunidad. Liberal de la mejor casta,
defendió la ideología de la libertad y el orden con toda decencia. Paz en su
tumba.
Se me hace que es ingenuidad política,
o ganas de enredar a la opinión pública, decir que la base del conservatismo le
ganó a la mermelada con la que se bañan –según los otros conservadores- los congresistas de la bancada conservadora, al darse el triunfo de la exministra Ramírez en
la reciente convención del Partido Conservador Colombiano. ¿Cómo es posible que
la base conservadora, es decir, los militantes de ese Partido, que no tienen prebendas
en el gobierno, que además se consideran seguidores puros y fieles de la ideología
que señalaron Ospina y Caro, que no quieren apoyar la mescolanza “conservadora-uribista-derechista-salvadora-antiguerrilla-guerrerista”
y hasta con algunas salpicaduras del liberalismo centro derecha, crea realmente que triunfó su deseo ?. Obviamente que fue un buen
montaje con un fin a futuro próximo:
Una coalición –la que se dará muy
seguramente antes del 9 de marzo y no para segunda vuelta - en torno a un sólo
nombre que une las fuerzas del PC y de CD; o sea a: uribistas, conservadores
uribistas, conservadores puros, liberales uribistas, uribistas que militan en
el Partido de la “U”, uribistas “volantones”..… para enfrentar la reelección de
Santos, y a los candidatos del Polo, y al de los Verdes (que están con una
fracción del Polo).