jueves, 26 de marzo de 2015

¿COLOMBIA APESTA?

Por este, que es reciente, y todos los pronunciamientos del Papa Francisco, es por lo que definitivamente lo amamos: “La falta de empleo para los jóvenes es una señal de que existe un fallo grave en el sistema. Que haya un 40 % de jóvenes menores de 25 años que no tengan trabajo es grave”, fueron algunas de las palabras del  descomplicado Papa argentino en una ciudad italiana; y se ajustan perfectamente a la situación en nuestro país.

“Cuando no se gana para poder llevar el pan a casa, se pierde la dignidad. La falta de empleo roba la dignidad. En estos casos, la persona corre el riesgo de ceder a la esclavitud, a la explotación”. ¿Qué pasa con los jóvenes en Colombia? Sus opciones para la subsistencia no son muchas, y a las que más fácilmente pueden acceder sin tantos “requisitos” (los que en muchos casos son para excluir sólo a cierto tipo de muchachos) son precisamente las que esclavizan  física y moralmente.

Miremos otro comentario del mismo registro noticioso de uno de los diarios locales italianos sobre lo expresado por el Papa de este lado del mundo: “…hizo un llamado a los gobiernos para que asuman su responsabilidad y contribuyan a cambiar el sistema para crear empleo”. El anterior aparte parece publicado en cualquier medio de comunicación nuestro. Ese mismo diario publicó otro párrafo de la intervención del Pontífice, totalmente aplicable a Colombia, particularmente para nuestra región:

“Paralelamente, insistió en la importancia de impartir una buena educación para formar, así, a jóvenes, y enseñarles a que sigan el camino del bien y se alejen de las prácticas delictivas. La educación es el camino justo porque previene y ayuda a ir hacia adelante”.

A las anteriores transcripciones de los pronunciamientos del Papa argentino,  no hay nada distinto para agregar que, “Antioquia la más Educada”, como lema para defender y apoyar, de la Administración Departamental actual, señala una estrategia, no está significando que ya somos el departamento más educado de Colombia; pero lamentablemente hay a quienes – y con mucho eco- les pueden más las ganas de atravesársele al Gobernador Fajardo  por pura politiquería, que el afán  –que es el que debería asistirles- de reforzar para que un lema se convierta en realidad; lo cual, obviamente, no se logra en cuatro años, ni en doce, ni en  dieciséis, pero se puede conseguir como cualquier otra trasformación en una sociedad, si le marchamos buenamente al objetivo, independiente de posturas para controvertir objetivamente.

Mientras en Colombia,  aquellos privilegiados pertenecientes a las esferas de decisión en todas las ramas del poder público, no se propongan plenamente, cumplir con el deber que les corresponde, y sigan dando garrote como ejercicio electorero, al que le caminan precisamente los electores faltos de educación, de sentido común, o los que pertenecen a la misma línea del “no porque no” (lèase: porque no me gusta ese señor) así sean muy “preparados”, seguiremos observando, o padeciendo, el caos de un país que merece mejor suerte.

Colombia, por lo demás y para acabar de ajustar, infortunadamente cabe  en este diagnóstico del Obispo de Roma:

“Cuánta corrupción hay en el mundo. (...) La corrupción es sucia y la sociedad corrupta apesta. Un ciudadano que deja que le invada la corrupción no es cristiano, ¡apesta!”.

Los anteriores apartes son de un discurso del Papa en Scampía, uno de los barrios de la periferia norte de Nápoles (sur de Italia) en el que se conoce  la existencia de un grupo relacionado con las mafias  que se denomina  Camorra.