domingo, 29 de marzo de 2015

POR LA FOTO DE UN CAMPANARIO

Adoro el sonido de las campanas, pero ya en Medellín solo se oye el de las motos, carros, pitos...cuando vuelvas después de tantos años, te vas a quedar aterrada de la agresividad de los conductores de todo tipo de vehículos; aquí se quiere impulsar el uso de la bici y se está estimulando con ciclo-rutas y préstamos de las bicis ubicadas en estacionamientos especiales cerca a las estaciones del Metro, pero ¡qué miedo!!! En educación vial estamos en cero. Y lo que es peor, en respeto por la vida del otro y la propia vida (caso motociclistas) muy por debajo de cero.

 Con esa foto del campanario me pusiste nostálgica, recuerdo los toques de las campanas de la  parroquia vecina nuestra y las visitas a los 7 Monumentos, el olor de los cirios encendidos y del incienso de las Iglesias se confundía con el de las crispetas en el atrio, qué delicia!!! ¿Te acordás  que nos recorríamos todas las capillas de Prado y a pie nos chorreábamos a las del centro? Podíamos hacerlo porque nos dejaban salir solas –en “barrita”-  para las que estaban  más cercanas pues ni la gente ni las iglesias estaban a tanto riesgo de atracos como ahora.

Y ni qué decir del tiempo que pasábamos dichosas montando en bici en plena avenida Juan del Corral, si algún  carro pasaba muy cerca, no era precisamente para darnos un susto, si acaso, los más atrevidos, respetuosamente se acercaban  pero para echarnos un bonito piropo, no para echarnos el carro; ya no hay piropos y menos los hay  bonitos; en cambio carros y motos los hay incontables. Los motociclistas son por trillones culebreando a mil  y rayando carros adelantando por la derecha y cruzándose por delante, y eso es lo menos, mejor dicho, ni se patina ni se monta en bici como lo hacíamos nosotras, ahora los sardinos más “deportistas” juegan sentados en el computador (y ni modo de culparlos, es más seguro) y el resto de jóvenes están pegados de sus equipos de comunicación virtual. 

Ah y acordate que  nosotras pedíamos al Niño Dios patines y bicicletas, ya no esperan a diciembre pues cada seis meses o menos tienen que cambiar el equipo móvil pues es urgente remplazarlo por el que trae mejores aplicaciones. De esto si sabés vos más que yo pues  por allá  siempre están  adelante, y más ahora cuando mandan a hacer todo a esos  chinos tan veloces para hacer en serie.  Ah y otra cosa, ya no se estrena el Jueves Santo ni el Domingo de Resurrección ¿a quién se le va a chicanear?  Los “pelaos” conversan con decenas de "amigos" a la vez pero sin mirarse; mejor dicho, ya no hay tiro de que a uno le admiren los zapatos, o el vestido que le sale con el color de los ojos; y la verdad no sé de qué hablan porque no hablan, siempre están clavados escribiendo y mandando videos minúsculos para mí que necesito pantallas como las de sala de cine.  

Ahí tenès pues el panorama de la Medellín de hoy,  te tocó mi desahogo por ponerte a mostrar fotos de campanarios tan divinos. Después de Semana Santa te cuento, eso sí, sin muchos detalles, cómo se divierten las chicas de ahora, me parece maluco hoy Domingo de Ramos hablarte de esas cosas.