Cuatro foros y posterior a ellos
una encuesta abierta, acordaron los precandidatos a la Gobernación del
Antioquia por el Centro Democrático, Liliana Rendón y Andrés Guerra, para decidir cuál será en definitiva quien se
enfrente a los candidatos de las otras colectividades. Aparentemente este pacto
resuelve los temores que perturbaban el
normal transcurrir del proceso previo a la definición esperada, dado que
rumores al interior de ese grupo político despertaban mucha inconformidad observando
que las reglas de juego no estaban siendo respetadas.
Ya entonces ambos precandidatos
aceptaron, o mejor, decidieron el
mecanismo que era objeto de los malestares. Guerra, con su ánimo conciliador,
sereno, ponderado (como buen alumno del fallecido Andrés Uriel Gallego) siempre
ha dicho que será respetuoso de las decisiones convenidas, pero que quiere todas
las cartas sobre la mesa. Liliana, de temperamento fuerte y de reacciones más
espontaneas que analizadas, parece que,
según lo dijeron en un medio de comunicación este lunes, protagonizó en
Marinilla el sábado último, una dura confrontación que inclusive la llevó a
querer retirarse del recinto del foro en esa localidad. Puede decirse entonces
que el episodio, en principio visto por algunos como bochornoso, permitió
acelerar un acuerdo que era necesario.
Mientras en el CD van ajustando
las cargas en busca de la Gobernación, en el Partido Conservador siguen esperando
determinaciones tanto internas como de jerarquías externas; inclusive hay quienes
piensan que Uribe dará un paso inesperado favoreciendo a Carlos Mario Montoya.
En política cualquier cosa puede suceder, máxime cuando se pretende aparentar
profundo respeto por las decisiones democráticas y resulta que esa postura se convierte en una “encartada”.
En cambio el candidato por firmas
a la Gobernación, Federico Restrepo, va
caminando sin tropiezos en su objetivo de conquistar votos de opinión como lo hizo Fajardo, los que lo llevaron a ocupar el
primer cargo del Departamento, y tiene con qué. Por su parte Luis Pérez parece
que con la paciencia de jugador avezado de ajedrez, está calculando
inteligentemente los movimientos de los otros para hacer los propios.
Para los aspirantes a la Alcaldía
de Medellín tampoco están muy claras las apuestas. Por los lados del Partido
Liberal sigue la incertidumbre; son dos los escenarios posibles: Que avalen el
nombre escogido entre los cuatro precandidatos para que luego a él adhiera la
Unidad Nacional; o que la U decida
proclamar adhesión al candidato por firmas
Gabriel Jaime Rico, y ahí tendrían que construir un tercer escenario.
El Partido Conservador no ha oficializado
candidato a la Alcaldía por esa colectividad, aunque se dijo que sería Gabriel
Zapata, pero soltaron el rumor y luego se fue apagando. Los conservadores,
indudablemente en mayor número que en los demás partidos emigraron al CD, así que los llamados
“enmermelados” (término nuevo para una práctica de siempre y de todos) de este como
de otros partidos, quizás hayan resuelto más bien esperar el pronunciamiento
oficial de la U.
Entre tanto, muchas suspicacias ha despertado
la reciente encuesta contratada por la Unidad Nacional al Centro Nacional de
Consultoría, no se necesitan profundos análisis para concluir que con ella
buscaban averiguar a dónde queda mejor
acomodado, si para la gobernación o para la alcaldía, el precandidato Prieto
que aseguran es el de sus afectos.
Para reforzar lo anterior, sin duda averiguar cómo está el
posicionamiento de cada uno de los
aspirantes y candidatos que ya hacen parte del abanico en el escenario local particularmente,
fue otro de los objetivos pretendidos con la polémica investigación.
Alonso Salazar dio un muy buen
golpe de opinión con la rueda de prensa en la que anunció su aspiración, sin embargo parece que
también espera mayor claridad en las apuestas para aparecer seguramente pisando
fuerte de nuevo, por ahora parece que le bajó volumen a su campaña.
Una ventaja que tal vez aproveche Salazar para
sus tácticas comunicacionales: Ya fue alcalde de Medellín y de repetir, entraría
de una vez, sin necesidad de tomarse mucho tiempo en la exploración para las
decisiones, a completar o a corregir lo que le quedó pendiente, anular gestiones
ineficaces, fortalecer lo que le dio
reconocimiento y blindarse contra los
enemigos de él, o de cualquier mandatario, pero que ahora, a diferencia de los
demás candidatos, Salazar ya sabe cómo
actúan. Quien contrae matrimonio por
primera vez, puede tener muy estudiada la vida en pareja, pero indudablemente
será sorprendido a la hora de
enfrentarla; en segunda nupcias, en cambio,
hay referentes muy útiles para resolver eventualidades.
En contraste, si algún candidato
reúne las condiciones para lograr impactos sin tanto esfuerzo como puede ser
para los demás, es Gabriel Jaime Rico; si finalmente no le sirvan porque la
maquinaria no esté con él, es otra cosa, pero si maquinaria y opinión se juntan
a su favor, las posibilidades de triunfo son muy altas. En cambio Federico
Gutiérrez, que tiene bagaje en estrategias
aprendidas de atrás, al lado de
Fajardo, se está equivocando para el momento político de hoy; aunque puede
darse algo factible: Que Uribe resuelva apoyarlo con todo su ejército, bien
disciplinado, desistiendo de Juan Carlos
Vélez, quien teniendo impecable hoja de vida, capacidades, preparación y
trayectoria, es claramente el tipo de
político nombrable mas no elegible.