lunes, 16 de marzo de 2015

PACIENCIA SEÑORAS Y SEÑORES

Cuatro foros y posterior a ellos una encuesta abierta, acordaron los precandidatos a la Gobernación del Antioquia por el Centro Democrático, Liliana Rendón y Andrés Guerra,  para decidir cuál será en definitiva quien se enfrente a los candidatos de las otras colectividades. Aparentemente este pacto resuelve los temores que  perturbaban el normal transcurrir del proceso previo a la definición esperada, dado que rumores al interior de ese grupo político despertaban mucha inconformidad observando que las reglas de juego no estaban siendo respetadas.

Ya entonces ambos precandidatos aceptaron,  o mejor, decidieron el mecanismo que era objeto de los malestares. Guerra, con su ánimo conciliador, sereno, ponderado (como buen alumno del fallecido Andrés Uriel Gallego) siempre ha dicho que será respetuoso de las decisiones convenidas, pero que quiere todas las cartas sobre la mesa. Liliana, de temperamento fuerte y de reacciones más espontaneas que analizadas,  parece que, según lo dijeron en un medio de comunicación este lunes, protagonizó en Marinilla el sábado último, una dura confrontación que inclusive la llevó a querer retirarse del recinto del foro en esa localidad. Puede decirse entonces que el episodio, en principio visto por algunos como bochornoso, permitió acelerar un acuerdo que era necesario.

Mientras en el CD van ajustando las cargas en busca de la Gobernación,  en el Partido Conservador siguen esperando determinaciones tanto internas como de jerarquías externas; inclusive hay quienes piensan que Uribe dará un paso inesperado favoreciendo a Carlos Mario Montoya. En política cualquier cosa puede suceder, máxime cuando se pretende aparentar profundo respeto por las decisiones democráticas y resulta que  esa postura se convierte en una “encartada”.

En cambio el candidato por firmas a la Gobernación, Federico Restrepo, va  caminando sin tropiezos en su objetivo de conquistar  votos de opinión como lo hizo  Fajardo, los que lo llevaron a ocupar el primer cargo del Departamento, y tiene con qué. Por su parte Luis Pérez parece que con la paciencia de jugador avezado de ajedrez, está calculando inteligentemente los movimientos de los  otros para hacer los propios.

Para los aspirantes a la Alcaldía de Medellín tampoco están muy claras las apuestas. Por los lados del Partido Liberal sigue la incertidumbre; son dos los escenarios posibles: Que avalen el nombre escogido entre los cuatro precandidatos para que luego a él adhiera la Unidad Nacional;  o que la U decida proclamar adhesión al candidato por firmas  Gabriel Jaime Rico, y ahí tendrían que construir  un tercer escenario.

El Partido Conservador no ha oficializado candidato a la Alcaldía por esa colectividad, aunque se dijo que sería Gabriel Zapata, pero  soltaron el rumor y luego se fue apagando. Los conservadores, indudablemente en mayor número que en los demás partidos emigraron al CD, así que los llamados “enmermelados” (término nuevo para una práctica de siempre y de todos) de este como de otros partidos, quizás hayan resuelto más bien esperar el pronunciamiento oficial de la U.

 Entre tanto, muchas suspicacias ha despertado la reciente encuesta contratada por la Unidad Nacional al Centro Nacional de Consultoría, no se necesitan profundos análisis para concluir que con ella buscaban averiguar a  dónde queda mejor acomodado, si para la gobernación o para la alcaldía, el precandidato Prieto que aseguran  es el de sus afectos.

Para reforzar lo anterior,  sin duda averiguar cómo está el posicionamiento de cada uno de  los aspirantes y candidatos que ya hacen parte del abanico en el escenario local particularmente, fue otro de los objetivos pretendidos con la polémica investigación.

Alonso Salazar dio un muy buen golpe de opinión con la rueda de prensa en la que  anunció su aspiración, sin embargo parece que también espera mayor claridad en las apuestas para aparecer seguramente pisando fuerte de nuevo, por ahora parece que le bajó volumen a su campaña.

 Una ventaja que tal vez aproveche Salazar para sus tácticas comunicacionales: Ya fue alcalde de Medellín y de repetir, entraría de una vez, sin necesidad de tomarse mucho tiempo en la exploración para las decisiones, a completar o a corregir lo que le quedó pendiente, anular gestiones ineficaces, fortalecer  lo que le dio reconocimiento y blindarse contra  los enemigos de él, o de cualquier mandatario, pero que ahora, a diferencia de los demás candidatos, Salazar  ya sabe cómo actúan.  Quien contrae matrimonio por primera vez, puede tener muy estudiada la vida en pareja, pero indudablemente será  sorprendido a la hora de enfrentarla; en segunda nupcias, en cambio,  hay referentes muy útiles para resolver  eventualidades.

En contraste, si algún candidato reúne las condiciones para lograr impactos sin tanto esfuerzo como puede ser para los demás, es Gabriel Jaime Rico; si finalmente no le sirvan porque la maquinaria no esté con él, es otra cosa, pero si maquinaria y opinión se juntan a su favor, las posibilidades de triunfo son muy altas. En cambio Federico Gutiérrez, que tiene bagaje en estrategias  aprendidas  de atrás, al lado de Fajardo, se está equivocando para el momento político de hoy; aunque puede darse algo factible: Que Uribe resuelva apoyarlo con todo su ejército, bien disciplinado, desistiendo de  Juan Carlos Vélez, quien teniendo impecable hoja de vida, capacidades, preparación y trayectoria, es claramente  el tipo de político nombrable mas  no elegible.