domingo, 29 de mayo de 2016

CAMPAÑAS SANAS, ORQUESTADAS Y OPORTUNAS


Se asegura que la iniciativa plasmada en un acuerdo para no comercializar gaseosas azucaradas en escuelas y colegios es admirable. No sé cuál es el alcance  del pacto que, en principio, realmente suena muy bien: retirada la tentación, se evita el pecado.
El pacto de las empresas productoras de bebidas azucaradas, según sus voceros, fue complementado con la promesa de llevar a efecto campañas para mejorar estilos de vida, en particular, dirigidas a menores y adolescentes.
Incentivar el deporte, promover actividades físicas  recreativas al aire libre, estimular el consumo de alimentos sanos, son medidas complementarias al pacto, para que abandonemos la “comida chatarra”, reduzcamos en tiempo los juegos “estacionarios”, la quietud frente al televisor y otras actividades  que nos hacen permanecer por horas sentados. Es claro, por lo demás, que en tal sentido, para los niños y jóvenes estudiantes, los descansos y recreos deben programárseles muy activos; al igual que en lo posible se les apoye desde el hogar, las  prácticas deportivas.
¿Campañas? ¿Si será cierto que arrancarán campañas patrocinadas por las mismas empresas productoras de gaseosas, para motivar cambios en los estilos de vida? ¡Ojalá!
Lo anterior me pone a pensar en la falta de campañas masivas para la salud mental y física de los colombianos. Según investigaciones en nuestro medio,  la salud mental en Antioquia, por ejemplo, no está nada bien; los índices señalan porcentajes en el deterioro, que van en  aumento.
“Mente sana en cuerpo sano”, podríamos reinventar esta antiquísima frase de acuerdo con lo divulgado más recientemente,  y concluir: “Cuerpo sano refleja mente sana”.
Entonces, será atrevido preguntarnos: ¿Esa necesidad de los conductores de moto de correr sin temor ni control, es consecuencia de una mente enferma? ¿Esas reacciones acaloradas, insultantes, agresivas, en sitios como los escenarios deportivos, es el resultado de mentes enfermas? Si la obesidad en los  niños es una señal de “hambre emocional”, lo que quiere decir que su problema no está en  las gaseosas azucaradas que consumen ¿El problema está en su mente confundida?
Entre las alianzas público-privadas (APP), esas que se pusieron de moda aunque los radicales de siempre sostengan que son pactos engañosos que nos quieren llevar a la “endiablada” privatización,  en primer lugar deberían estar aquellas que se formulen para orquestar campañas por la salud mental de la población colombiana.
Cuando la mente se serena, se conduce respetuosamente; cuando se aquietan pensamientos irritados,  se controlan las palabras;  cuando se le da tiempo al otro, el “yo”  se torna comprensivo.
Todos resultamos muy perjudicados cuando las manifestaciones de las mentes enfermas se vuelven epidemia social, y en consecuencia llevan al deterioro físico y el incremento de los accidentes en la calle y en la casa. Necesitamos campañas orquestadas ampliamente, diseñadas desde las investigaciones de la  academia y financiadas por la empresa privada (Incluye a las EPS) en cooperación con los organismos del Estado. Esa gestión, lograr APP en favor de la salud mental,  le corresponde al sector público pues entre sus deberes está la prevención en salud y la atención de la enfermedad.