Se asegura que la iniciativa plasmada
en un acuerdo para no comercializar gaseosas azucaradas en escuelas y colegios
es admirable. No sé cuál es el alcance del pacto que, en principio, realmente suena
muy bien: retirada la tentación, se evita el pecado.
El pacto de las empresas
productoras de bebidas azucaradas, según sus voceros, fue complementado con la promesa
de llevar a efecto campañas para mejorar estilos de vida, en particular,
dirigidas a menores y adolescentes.
Incentivar el deporte, promover
actividades físicas recreativas al aire
libre, estimular el consumo de alimentos sanos, son medidas complementarias al
pacto, para que abandonemos la “comida chatarra”, reduzcamos en tiempo los juegos
“estacionarios”, la quietud frente al televisor y otras actividades que nos hacen permanecer por horas sentados. Es
claro, por lo demás, que en tal sentido, para los niños y jóvenes estudiantes, los
descansos y recreos deben programárseles muy activos; al igual que en lo
posible se les apoye desde el hogar, las prácticas deportivas.
¿Campañas? ¿Si será cierto que arrancarán
campañas patrocinadas por las mismas empresas productoras de gaseosas, para motivar
cambios en los estilos de vida? ¡Ojalá!
Lo anterior me pone a pensar en
la falta de campañas masivas para la salud mental y física de los colombianos. Según
investigaciones en nuestro medio, la salud
mental en Antioquia, por ejemplo, no está nada bien; los índices señalan porcentajes
en el deterioro, que van en aumento.
“Mente sana en cuerpo sano”, podríamos
reinventar esta antiquísima frase de acuerdo con lo divulgado más recientemente,
y concluir: “Cuerpo sano refleja mente
sana”.
Entonces, será atrevido
preguntarnos: ¿Esa necesidad de los conductores de moto de correr sin temor ni control,
es consecuencia de una mente enferma? ¿Esas reacciones acaloradas, insultantes,
agresivas, en sitios como los escenarios deportivos, es el resultado de mentes
enfermas? Si la obesidad en los niños es
una señal de “hambre emocional”, lo que quiere decir que su problema no está en
las gaseosas azucaradas que consumen ¿El
problema está en su mente confundida?
Entre las alianzas público-privadas
(APP), esas que se pusieron de moda aunque los radicales de siempre sostengan
que son pactos engañosos que nos quieren llevar a la “endiablada” privatización,
en primer lugar deberían estar aquellas
que se formulen para orquestar campañas por la salud mental de la población colombiana.
Cuando la mente se serena, se
conduce respetuosamente; cuando se aquietan pensamientos irritados, se controlan las palabras; cuando se le da tiempo al otro, el “yo” se torna comprensivo.
Todos resultamos muy perjudicados
cuando las manifestaciones de las mentes enfermas se vuelven epidemia social, y
en consecuencia llevan al deterioro físico y el incremento de los accidentes en
la calle y en la casa. Necesitamos campañas orquestadas ampliamente, diseñadas
desde las investigaciones de la academia
y financiadas por la empresa privada (Incluye a las EPS) en cooperación con los
organismos del Estado. Esa gestión, lograr APP en favor de la salud mental, le corresponde al sector público pues entre
sus deberes está la prevención en salud y la atención de la enfermedad.