viernes, 8 de julio de 2011

EXRECTOR VS RECTOR ENCARGADO

Nos resistimos a creer que, precisamente, un ex rector de la Universidad de Antioquia se exprese en tan malos términos sobre cómo se manejan las cosas en el Alma Mater cuando lo afirmado por él, tan enfáticamente, no está confirmado; parece que todo el escándalo precipitado en contra del Alma Mater , obedece simplemente a una interpretación errónea de hechos insuficientemente analizados; tal vez, por el afán de emitir juicios que por apresurados, se fundamentan en meras emociones primarias mal controladas, puramente subjetivas, se está siendo injustos.
Igualmente nos negamos a aceptar que los directivos cuestionados o los funcionarios del Centro de Estudios de Opinión –CEO- de la misma Universidad, estén mintiendo u ocultando algunas verdades; en todo caso, cualquiera de las partes en conflicto que se esté dejando llevar por intereses particulares, está haciéndole mucho daño a la imagen y trayectoria de la Universidad.
Imperdonable que se juegue con el prestigio de la Universidad de Antioquia, simplemente por caprichos politiqueros personales, bien por parte del ex rector o bien por parte de los directivos, lo cierto es que hasta el momento no ha habido plena claridad sobre el asunto, pero en todo caso es bien sabido (los periodistas lo sabemos desde que vemos Estadística I) que es usual probar o hacer simulacros de investigaciones y que tales pruebas se llevan a cabo con muestras menores de las que se toman para la investigación real o definitiva, o con insumos (datos cuantitativos, por ejemplo) que son inventados o simulados, de suerte que esas pruebas no se publican ni difunden pues no obedecen a la realidad que se busca, de ahí que no exista ficha técnica de ello.
Según directivos de la Universidad, en el CEO se estuvo probando un programa que, desde luego, no arrojó resultados divulgables porque intervinieron datos simulados.
Queremos creer que se trata más bien de un mal entendido por parte del ex rector de marras y pensamos que está sobrando ese protagonismo individual, quizás en busca de solidaridad por parte de la ciudadanía hacía él para que ella se traduzca en votos, aún a costa del prestigio universitario ganado por más de 200 años de historia.
Faltaron, parece, más dialogo aclaratorio entre las partes y conversaciones que han debido sostenerse sin tanto eco y más bien con respeto por la Institución educativa; enlodarle el nombre al Alma Mater y su Centro de Investigaciones, con calificativos lanzados apresuradamente, sin tener en cuenta que el asunto –si es que obedece a “politiquería” como lo expresó el ex rector- no es necesariamente un proceder institucional sino personal, es una desafortunada salida en falso por parte de quien fuera la máxima cabeza de la U. de A. y que en razón de ello sabe mejor que nadie lo que representa.
Evidente, eso sí, lo que se observa en los medios de comunicación radiales a la hora de tratar asuntos políticos que se potencializan en campaña electoral; a la gran mayoría de quienes dirigen programas independientes les falta equilibrio informativo.