Definitivamente a mí me encantan
los comentarios que aparecen en las redes, todos me gustan; es la mejor forma de uno enterarse del grado
de conocimiento, preparación, cultura e información que poseemos y lo que se
piensa en cuanto a los temas de actualidad, al igual sobre los que no pasan de moda.
Además, son el canal para disfrutar de
la genialidad, la chispa de centenares de creadores, los mismos que
hubieran pasado tal vez desapercibidos si no existiera la tecnología para
compartir en el mundo de la virtualidad.
Creyendo que las redes dan cierto
anonimato, o tal vez pensando que en ellas se alcanzan altos niveles de
tolerancia pues no hay forma inmediata y espontanea de irse a la confrontación
física, (menos mal) los comentarios de los grupos de ciudadanos -que son de rica variedad- permiten
desahogamos “generosamente” sobre todo tipo de temas
utilizando el lenguaje que cada quien
sabe emplear según su saber y querer, y en cualquier
tono.
·
Hoy hace 26 años asesinaron al Gobernador Antonio
Roldán Betancur. Cómo quisiera volver a abrazarlo y reiterarle toda mi
admiración. Su existencia jamás ha generado polémica pues no hubo hechos que
desdigan de su recuerdo, ni siquiera frases por él pronunciadas en público o en
privado que contraríen la impecable
imagen se ese ser íntegro, bueno, dulce, amante de nuestro Urabá, de corazón noble.
Sin duda alguna un político ejemplar.
¿Coherencia en la clase política?
Coherentes los partidos políticos, sí, pero como no se actúa conforme a
ideologías, no hay tal coherencia tan cacareada. En política como en el fútbol
no hay lógica tampoco.
·
Y como no hay
coherencia en las acciones con relación a lo que se expresa cuando de
acceder al poder se trata, nos preguntamos: ¿Para dónde va a coger la monita
Liliana Rendón, si, aunque salió airosa de las pruebas que les impuso su
partido a los pre-candidatos a la Gobernación
de Antioquia, ahora resulta que ni el mismo orientador máximo de esa joven
colectividad, el Centro Democrático, la respalda públicamente?
·
Uribe Vélez no respondió cuando el periodista
Cristian Cartagena le preguntó recientemente, sin rodeos, por su respaldo a la doctora Rendón. Dadas las
circunstancias adversas que hoy descontrolan a quien se hiciera conocer
como concejal de Medellín por el Partido
Conservador, y después de la desaprobación
de su nombre en carta publicada que
firman algunos, la mayoría tal vez, de los corporados del CD, se reconfirma que
en materia de decisiones políticas “todo
se vale” y nada se sostiene.
·
Seguidores y opositores de la señora Liliana,
han sacado a relucir argumentos de todo tipo para apalancar sus respectivas
posiciones.
Se dice que la atractiva
candidata terminará en las toldas de Luis Pérez. Se comenta por los pasillos de
las entidades públicas y los “tintiaderos” de la Plazoleta de La Alpujarra, que
el propio exgobernador y ex Alcalde de Medellín, Luis Alfredo Ramos, le pidió
al Senador Uribe que tomara alguna decisión sabia con respecto a esa
candidatura pues definitivamente no hay consenso en torno a las condiciones
mínimas para esa aspiración.
Igualmente se asegura que - esta
hipótesis más creíble- fue exigencia de los “cacaos” al exmandatario de los colombianos
y máxima figura del CD, Álvaro Uribe, retirar la candidatura de doña
Liliana, condicionando su apoyo a esa
colectividad, si se hace el “cambio de
tercio”.
También en el campo de las
cábalas políticas, se comenta que semejante desbarajuste al interior del CD, impulsará en las encuestas
y la decisión de voto a su favor, al candidato del fajardismo Federico Restrepo. Por otra parte, aunque el
exalcalde Luis Pérez tiene inmensa acogida y los potenciales electores que
quieren a la monita, asumen que a ella
le va a tocar unirse a Pérez – asegurándose un buen cargo en el gabinete de
ganar éste la Gobernación- y que por consiguiente ellos irían incondicionales detrás, un buen número de uribistas ven con mejores
ojos a Restrepo y en consecuencia harían campaña por él.
Así las cosas, Federico Gutiérrez
y Alonso Salazar como candidatos a la Alcaldía de Medellín estarían apoyando,
ambos, a Restrepo para la Gobernación. Liliana Rendón y sus simpatizantes a
Luis Pérez para el primer cargo del Departamento.
De aquí al 25 de este mes,
deberán acordarse apoyos que hasta el
momento han estado indecisos entre Gabriel Jaime Rico y Eugenio Prieto, quienes
buscan ganarse el favor de algunos matices en los partidos tradicionales.
Una vez inscritos los candidatos
definitivos el 25 de julio, empezaremos a ver propaganda política y a
escuchar promesas de campaña. Ni lo uno
ni lo otro es malo en sí, lo perverso de
cualquier tipo de propaganda es que sea
mentirosa; y de las promesas de campaña lo que hace perder toda credibilidad es
que, desde que se incluyen en el discurso político y son parte de los mensajes comunicacionales,
ya el candidato para sus adentros tiene claro que no las va a cumplir. Aclaro,
hay promesas de campaña que no se cumplen en una curul o en un mandato por impedimentos
ajenos a quien las proclamó.
Resulta ser bien distinto, lo que no pocas veces hacen los candidatos motivados por
las ansias de poder para beneficio
personal exclusivamente, ambición que en nada beneficia a las comunidades. En
tal sentido acuden a estrategias
engañosas como prometer reiterativamente, lo que el elector quiere oír, sabiendo que no
tienen intención de cumplir.
·
Decía en estos días el Concejal de Medellín Luis
Bernardo Vélez Montoya, palabras más palabras menos, que, “El concejo que me tocó en este mi tercer periodo, se mueve entre la
mediocridad y la codicia” y lo afirmaba al explicar porqué decidió no
medírsele a otra campaña, dado
que está decepcionado de sus homólogos. Si eso lo dice el médico Vélez
Montoya ¡qué diremos los ciudadanos!
·
Muy concurrida y animada estuvo la fiesta en
homenaje al doctor Bernardo Guerra Serna, en Peque, su tierra natal; testimonio de la admiración que
todavía profesan por él varias generaciones de liberales para quienes su
coterráneo sigue siendo uno de los políticos más importantes de Colombia. Y es
que no se puede negar que cuando Guerra Serna firmaba, cumplía. Coherencia
señores, aunque no le guste a todo el mundo.
·
Antes los políticos se autoproclamaban
“transparentes”; ya esa palabreja pasó de
moda, ahora están dichosos auto-denominándose “coherentes”.
·
Ser coherente es actuar como se piensa y se
dice. Coherencia no es decir lo que la gente quiere oír aunque se piense distinto. ¿Por qué se dicen
coherentes si no pueden serlo? Invéntense otra aunque sea de vaqueros, esas
eran muy buenas.